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CASA CABEZO y LIMONEs

Vivienda unifamiliar aislada en la huerta de Murcia, la piedra y la madera, los limoneros y el agua, muros verticales y bandas horizontales, se combinan para dar paso a una vivienda atemporal, confortable y duradera. Un lugar donde apetece estar.

Ubicación: La Arboleja, Murcia.
Año: 2013
SC: 335,65m2
Estado: Construida
Colaboradores:
    Calculo de Estructuras: José Miguel Doval
    Fotografía: Adriana Martínez
Parámetros: funcionalidad, materiales nobles y de cercanía, protecciones solares, bienestar.

Hace más de diez años Pilar heredo una preciosa parcela en la huerta más cercana a Murcia, una parcela en esquina, urbanizable después de la aprobación del Plan General de 2002, repleta de limoneros que en su día debieron dar grandes cosechas y entonces abandonados. La parcela de forma cuadrada debía ceder una gran superficie según la normativa aplicable para la ampliación de los carriles adyacentes, reduciendo de este modo la parcela a unos 800m2.

Cuando nos encargó el diseño de su casa ella vivía sola, y se fue organizando un programa los suficientemente flexible como para admitir la ampliación de la familia. Se crearon dos alas conectadas por la entrada y la escalera, una más privada destinada a dormitorios y baños, y la otra publica donde la cocina – comedor, y el gran estar con chimenea y gran altura, se conectan con las estancias exteriores. Comedor con barbacoa, salón de verano, piscina y jardín. La conexión de las estancias públicas con el exterior, y entre ellas, favorece las circulaciones, la ejecución de los trabajos de cocinado y recogida, siendo así los espacios centrales de la casa y el salón como corazón.

La piedra del cabezo, tan de nuestra tierra, se utiliza para revestir grandes muros verticales que recogen bandas horizontales pintadas de blanco que hacen de porche. La combinación de las dos texturas, lisa del fratasado blanco, rugosa y en movimiento de la mampostería, marcan lo vertical y lo horizontal, potenciando la sensación de esbeltez. Un muro de piedra traspasa el interior, como un gran lienzo decorando el salón.
La vegetación es poca pero escogida, frondosas moreras tamizan el sol de poniente en verano y lo dejan pasar en invierno para calentar la casa. Grandes cactus siempre verdes, integrados en la edificación se elevan entre los muros, y no podían faltar lustrosos limoneros como recuerdo de su pasado agrícola.

Cuando acabamos la casa, la familia se amplió, y fue Pilar con su pareja y una preciosa bebita los que la estrenaron.

Pd. Las fotos se hicieron después de estar viviendo en ella varios años. Estamos muy orgullosos de lo a gusto que viven en ella y de lo bien que la conservan.